Una de las preocupaciones que según mi experiencia en Consultoría en RR. HH generalmente rescato de una reunión es ¿qué acciones ocupar tanto para atraer o retener el talento en tu organización?
Las personas entregamos a nuestras organizaciones conocimientos, habilidades, capacidades y sobre todo de inteligencia. Sin querer hacer un análisis de los tipos de inteligencia ni mucho menos, podemos decir que éste es el elemento diferenciador de los talentos que deben procurar las empresas en la actualidad, donde la globalización, medios de comunicación y la era digital hacen que los productos sean rápidamente conocidos por los clientes, y a la vez son muy fáciles de imitar por cualquier compañía que desee hacerlo.
Una persona talentosa podría entonces ser capaz de inyectar creatividad a la organización (entre otros elementos) proponiendo entonces, nuevos productos; mejorando otros; o agradando valor a los ya creados; replantear procesos, y reconsiderar proveedores. Todo esto significa un aporte importantísimo a las empresas que quieran mantenerse en el mercado, permitiéndoles evolucionar de manera rápida o por lo menos de acuerdo con los cambios que puedan suscitarse en el entorno o dentro de la misma organización.
El primer elemento que aportan los talentos a las organizaciones y como modelo de retención es: la capacidad de innovar. Esta capacidad para las empresas pasa a ser vital, tomando en consideración lo vertiginoso de los mercados y lo agresivo que pueden resultar las estrategias de la competencia por captar nuevos clientes y nuevos mercados. La capacidad de innovar surge como salvaguarda presente y futura, como una cuenta de activos intangibles a la que se puede recurrir en estos tiempos
El manejo de los talentos pasará a ser un gran elemento diferenciador de cualquier organización, aunque debe provocar como producto intencionado una mejora continua que permita realizar acciones estratégicas que aumenten la competitividad de la organización
Hoy por hoy tiene una gran importancia la imagen corporativa para captar nuevos clientes o para llamar la atención de los posibles accionistas que inviertan su dinero en las organizaciones, pero no todas se preocupan de perfilar su imagen para atraer talentos. Esta imagen positiva es un subproducto poco trabajado en la actualidad y que en un futuro cercano se muestra como el primer paso que se debe dar para la planificación estratégica de la gestión de personas, porque se reducirían los gastos en el reclutamiento y los procesos de selección, ya que se tendría más de una zancada a su favor, por cuanto el talento habría sido quien puso sus ojos en ellos y no lo contrario como se puede dar ahora. Son las personas, los talentos quienes van al mercado en busca de una posibilidad de buscar nuevas motivaciones y en la mayoría de los casos con información bastante sesgada de las condiciones que les puedan ofrecer, una especie de ilusión que, si no es conocida por el empleador de turno, causará la deserción con el consiguiente gasto asociado de volver a buscar quien pueda ocupar ese puesto.

Benito Pérez Maldonado.